La nueva realidad del mercado laboral -más paro y menos empleo- tiene ya una doble consecuencia. Por un lado, el gasto en prestaciones económicas a cargo de los servicios públicos de empleo se ha desbordado -crece a ritmos del 16%-, y, por otro, el paro comienza a ser relevante entre los trabajadores inmigrantes. En concreto, uno de cada 10 trabajadores sin empleo es extranjero, por encima de la media del total.
Lo más significativo, sin embargo, es su evolución, claramente negativa. Si en enero de 2006, los extranjeros en paro representaban el 7,4% del desempleo (por debajo de la media); un año después la tasa alcanzó el 8,3%, pero es que en enero de 2008 ya se ha llegado al 10,6%, con una tendencia claramente ascendente.
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martes, febrero 05, 2008
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